Para los niños, las heridas invisibles son las más difíciles de entender. ¿Por qué papá (o mamá) parece estar enojado o triste? ¿Por qué se le olvidan las cosas o parece distraído? Es importante que le explique esos cambios a su niño de una manera en que los pueda entender.
Explíquele que algunas heridas son invisibles.
- Algunas heridas son invisibles, como un dolor de estómago. El dolor está adentro. Cuando miramos a la persona, no podemos ver su dolor, pero está ahí. Ayude a su niño a entender que la herida puede hacer cambiar la forma en que el padre se siente, habla y actúa. Explíquele que estar olvidadizo, enojado, frustrado y no poder dormir pueden ser resultados de una herida invisible.
- También puede que tenga que explicar el motivo por el cual el padre no puede moverse o responder: “Los doctores quieren que papá (o mamá) descanse”, o “Las medicinas ayudan a que papá (o mamá) se mejore pero le dan sueño”.
Reconozca los sentimientos y los esfuerzos de su niño.
- Reconozca la confusión de su niño y asegúrese de que no tenga sentimientos de culpabilidad. Puede decirle: “Sé que mamá (o papá) no está sonriendo ahora pero te quiere muchísimo”.
- Elogie la fortaleza, valentía y ayuda de su niño, pero anímelo a que también exprese sus temores.
Establezca un lugar de descanso.
- El padre o madre que ha regresado puede que no recuerde algunas cosas. Puede que esté irritable y emocionalmente inaccesible. Ofrezca consuelo: “Mami necesita tiempo para descansar y pensar en algunas cosas”. Asegúrese que haya lugares de relajación en su casa, afuera o en algún otro lugar en donde el padre o madre que ha regresado (o cualquier persona en la familia) pueda ir para descansar.




