Rehabilitación

Una vez que el padre herido se estabilice y empiece a recuperarse, nuevos retos aparecerán. Ayude a su niño a comprender que este proceso podrá ser largo. Dígale: “Es un largo proceso, pero lo haremos juntos, paso a paso”.

Anime a su niño a hacer preguntas.
  • Anime a su niño a hacer preguntas acerca de las heridas: “¿Te duele?”. En caso de que tenga alguna prótesis: “¿Eres un robot con súper poderes?”. “¿Tendrás siempre dificultad para hablar o recordar las cosas?”. “¿Te crecerá otra pierna?”.Muéstrele como funciona la prótesis o la silla de ruedas. La mayoría de los niños son curiosos y adaptables. ¡Aproveche esa cualidad!
  • Cuando su niño le pregunte: “¿Se pondrá bien?”; contéstele: “Algunos doctores muy buenos están ayudando para que se ponga bien, y ¡tú también estás ayudando! Va a tomar un buen tiempo, y trabajo, y puede que tengamos que aprender nuevas maneras de hacer algunas cosas, pero lo haremos juntos como familia”.
Acepte lo que ha cambiado y lo que no.
  • Trate de encontrar un punto medio entre proteger a su niño y aceptar la difícil realidad por la que están viviendo. “Sí, tu papá está diferente, pero sigue siendo tu papá y te sigue amando”. Acepte lo que ha cambiado pero enfatice lo que sigue siendo igual. Recuérdele: “Seguimos siendo una familia unida y muy valiente. Nos ayudaremos todos juntos”.
  • Déle a su niño un “beso en la mano”. Dígale que el beso se quedará aun cuando se lave las manos y que cuando se ponga la mano en su mejilla, el calor del beso se sentirá por todo el cuerpo y le recordará que sus padres lo aman, y que ese amor nunca cambiará.
¡Permita que su niño le ayude con la terapia!
  • Hasta los niños más pequeños pueden llevar un vaso de agua o aplaudir cuando el padre dé su primer paso. Pueden decorar la prótesis con fotos o hacer una placa especial para la silla de ruedas: “¡Mamá sobre ruedas!”. Cuando hacen dibujos o ilustran frases cortas están ayudando al padre a recordar palabras importantes. Esto alivia los temores de su niño y lo ayuda a restablecer la comunicación con el padre.
Preste atención a las señales de estrés.
  • Los niños se expresan no sólo con palabras, sino también con el comportamiento. Cada niño puede reaccionar diferente al estrés y la tristeza. Esté atento a los cambios y busque ayuda profesional si es necesario. Algunas señales de que su niño necesita ayuda son rabietas, mucho apego a alguien, retraído o hiperactivo, pesadillas, no poder dormir y olvidarse por ejemplo de “ir solito” al baño. Si su niño demuestra ansiedad cuando tiene que ir a la escuela, recuerde que es debido a su temor de salir de casa. Hable acerca de esto con los maestros, trabajadores sociales y con consejeros profesionales.

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