A medida que el padre herido se rehabilita, su familia aprende maneras de manejar con la situación y hacer planes a largo plazo. Anime a su niño a recibir los cambios como si fueran una manera de obtener nuevas experiencias y mantener unida a la familia.
Explíquele que el proceso de recuperación no ha terminado.
- Puede decir: “Mejorar tomará mucho tiempo”. En muchos casos, la terapia será continua; los doctores y las medicinas pueden continuar siendo parte de su vida, y puede haber más hospitalizaciones.
Establezca pasadas y nuevas rutinas juntos.
- Adapte las rutinas cotidianas a medida que la situación cambia. Los cambios grandes deben ser mínimos especialmente al principio.
- Motive a su niño a pensar en nuevas maneras de hacer las cosas. Si el padre ha perdido un brazo, den abrazos de un solo brazo. Si ha perdido una pierna, jueguen a los congelados o al fútbol en silla de ruedas.¡Salgan al parque a comer o hagan una canción familiar!
- Ahora que toda la familia está en casa, tendrán que reasignar responsabilidades. Esté consciente de que su niño no se sienta como si lo han degradado. Enfatice que todos pueden continuar compartiendo en las actividades diarias, pero de una manera diferente. Después de los ajustes, cree unas rutinas familiares nuevas y especiales. Tal vez, al final de la semana, cada miembro de la familia puede decir qué fue “lo mejor de la semana”. O pueden disfrutar juntos de mirar las estrellas o de tomar una taza de chocolate o una limonada. ¡Hagan actividades que mantengan a la familia unida!
Compartan sus logros.
- Anime a su niño a compartir sus logros y destrezas con el padre que ha regresado. Ahora ya puede saltar, vestirse y hacer otras cosas más. Disfruten juntos estos logros. De la misma manera, su niño puede animar al padre que ha regresado herido cuando aprende de nuevo una destreza.




